Coloca siete cristales de amatista en un vaso grande con
agua. Luego cúbrelos con una toalla de papel y déjalos fuera durante toda la
noche a la luz de la luna con una vela blanca encendida mientras duermes (esto
lo debes hacer con mucho cuidado para evitar un accidente o un incendio).
Al amanecer filtra todo con un colador casero y luego toma
el agua.
Sentirás como el estrés va despareciendo y te llenas de
calma y relajamiento.
